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03 agosto 2015

The Seasons of my Life, Capítulo 1


Hola a todo Mundo!!!
 hoy, es un dia super especial, primero, porque seguimos celebrando nuestro 3ª aniversario!!!, dos porque nos hemos encontrado con algo maravillosamente perfecto. Tres..es un regalo para el blog!!
Se trata de:

The seasons of my life

Una Novela, que aparte de tener el sello HdlL, es escrito por una persona maravillosa, llena de talento y magia.
asi que los invito a que sigan este viaje con nostras y S. Lane, autora de este libro.

Pero antes ella, les dira unas palabras:

Es mi primera vez escribiendo, es mi primer capitulo, pero quiero compartirlo con gente importante y que mejor que como un regalo para este maravilloso blog, que me ha dado muchos dolores de cabeza...pero sobre todo alegrías
Se que posiblemente no a todo mundo le guste, pero me da un miedo atroz dejar de escribir, acobardarme, rendirme de escribir un libro que a mi me gustaría leer y que ustedes leyeran.
Por eso me anime a hacerlo (por eso mis hermanas me obligaron) y espero con toda el alma que a ustedes les guste también.


S. Lane, te deseariamos suerte, pero francamente no la necesitas, porque este libro es arrasador.
 y sin mas...les dejamo eL primer capi!

Nota: Oficialmente Muralla es propiedad de HdlL, asi que favor de no empezar a apropiárselo.


Capítulo 1
—No puedo creer que lleguemos tarde el primer día de clases, Sea —gritó mi hermano subiendo a su Maserati.

—Lo siento, lo siento, no tenía planeado quedarme dormida —repliqué apenada ya que era mi culpa que llegáramos tarde a nuestro primer día en la escuela nueva—. Me quedé hasta tarde en la computadora, lo siento de verdad.
—¿Estabas hablando con ese imbécil? —preguntó refiriéndose a mi cyber-novio.
—Sea, podrías no decirle así, ¿por favor?
—Podría nena, pero no quiero. Es un bastardo —dijo él, realmente lo odiaba.
—No entiendo este odio hacia él, lo qué pasó fue realmente culpa de los dos —lo defendí, aunque de verdad no tenía ganas de empezar esta discusión de nuevo.
—Season, el bastardo te dejó sola en una ciudad que no conocías, por tres malditos días, ¿cómo esperas que no lo odie? —Mi hermano tenía que calmarse.
—No quiero hablar de eso, ¿sí? —le dije dolorosamente a mi mellizo.
—Bueno —respondió con desdén.
Me senté tan quieta como pude, el humor de Sealy empeoraba cada vez que mencionaba a mi cyber-novio.
Manejó en silencio, raro para él, ya que era extremadamente difícil que permaneciera en silencio por decisión propia. Lo miré, como siempre lo hacía, su cabello rubio dorado, justo del mismo color que el mío, sus ojos verdes, iguales a los míos, su nariz tan hermosamente perfilada, igual que la mía, su mandíbula fuerte y apretada con enojo. Sealy y yo éramos tan diferentes como parecidos. Mismo físico, diferente personalidad. Mientras él era extrovertido, yo era introvertida, él hablador y social, yo callada y tímida. Él como mamá y yo como papá. La única y notable diferencia, aparte de mis partes femeninas, era la estatura, él había sido visitado por el hada que hace crecer a las personas a los trece años y se había pasado la puerta de mi cuarto en su camino. Su 1.85 era sorprendentemente molesto para mí, teniendo que soportar mi 1.65.
—No tenías que esperarme, sabes que podía tomar mi auto —dije, tratando de aliviar su enojo, aunque no hubiera querido manejar, a pesar de que tenemos casi dos años con nuestros autos, aún me costaba manejar el Maserati que me correspondía.
—No quería que llegarás sola el primer día de clases, puedes manejar mañana, Sea —comentó en un tono seco y plano.
—Gracias, Sea, te quiero —dije, sabiendo que su enojo y preocupación estaban bien fundamentados. Mi gemelo me amaba incondicionalmente.
—Mju —fue su respuesta.
Nos tomó 40 minutos llegar a la nueva escuela. Ambos estábamos a punto de terminar nuestro último año de preparatoria. Ambos mexicanos, aunque no lo pareciéramos, acabábamos de mudarnos a Virginia por el trabajo de nuestro padre.
La escuela era igual a como la imaginé y a como las veía en todas las películas americanas y las explicaban en los libros que leía. Un estacionamiento lleno de coches de todo tipo. Me sorprendió y alegró ver que el coche de Sea no era el único ostentoso por ahí. A pesar del dinero que mis padres tenían, mi hermano y yo decidimos asistir a una escuela pública, sin uniforme, sin gastos extras, sin exigencias extras.
Sealy estacionó su Maserati negro en un espacio que, gracias a las estrellas, estaba libre, no se veía nadie. Definitivamente llegábamos tarde. Compartíamos la primera clase juntos, Español, me reí internamente. Nos apresuramos a bajar del coche y corrimos buscando el aula A-123. La encontramos en la primera esquina que doblamos.
Sealy agarró mi brazo antes de entrar—: Suerte, nena.
Desde que aprendimos a hablar, nuestros padres habían casi obligado a Sealy a decirme nena, y a mí a no dejar que nadie me dijera de esa forma más que mi hermano. Con los años la costumbre se quedó. Nunca lo hemos visto como algo malo o raro. Siempre ha sido de cariño. Y claro, nunca he dejado que nadie me diga nena.
Me puse de puntillas para besar su mejilla—: Suerte, Sea —respondí.
Sealy me soltó y empujó la puerta para entrar. El salón completo, alrededor de treinta estudiantes, voltearon sus cabezas para ver a los intrusos. Según nuestra hoja de horarios, la maestra González nos recibiría. Una muchacha de aproximadamente veintisiete años, cabello negro hasta los hombros, con unas gafas demasiado lindas y vestida como ejecutiva: falda de tubo y blusa de gasa blanca, estaba parada frente a los alumnos hablando en español. Se detuvo para mirar en nuestra dirección y Sealy dijo con su melodiosa voz en un español perfecto.
—Disculpe, señorita Gonzales, es nuestro primer día y nos perdimos.  —No puedo describir la cara de la maestra cuando escuchó a ese joven rubio y de ojos verdes hablar en un perfecto español. Tampoco me perdí el rubor que subió por su cuello. ¡Maestra mala!
—Ustedes son los Pate, ¿cierto? Pasen, por favor, preséntense —dijo con una sonrisa en su rostro.
Maldición, lo último que quería hacer era pararme enfrente de treinta personas y decir mi nombre. Oh, vida, me odias.
—Claro, señorita —contestó mi hermano caminando dentro del aula y poniéndose enfrente de todos—. Buenos días, mi nombre es Sealy Pate y ella es Season Pate, mi hermana —mi gemelo, salvándome siempre de las situaciones más incomodas de la vida— ambos somos mexicanos, nos mudamos hace un mes —me miró como queriendo que agregara algo y solo negué con la cabeza—. Es un placer conocerlos a todos —dijo Sealy.
Los dos nos quedamos ahí parados, esperando… ¿qué? No sabía.
—Bien, bien, busquen un lugar donde sentarse —indicó la joven y pícara maestra.
Sealy y yo seguimos la indicación de la maestra y nos dirigimos hacia las sillas, había cuatro disponibles, ninguna cerca de la otra, en nuestra escuela anterior, nos sentábamos por orden alfabético, iba a ser raro estar lejos de mi hermano en la escuela. Me senté en la silla más alejada de la maestra González.
 La clase pasó sin ningún detalle digno de contar, gracias a Dios la maestra no reparó en los gemelos Pate ni por un minuto.
Sealy atrapó mi brazo al salir —¿Qué clase tienes, Sea? —preguntó.
Alcancé mi mochila y saqué mi horario. —Historia, ¿tú?
—Iré con el entrenador de fútbol, espero que haya una forma de entrar.
Mi hermano amaba el fútbol americano, desde chico, mi padre le había creado ese amor contándole la historia de cuándo él era la estrella de su equipo en su preparatoria.
—Bueno, te veo en el almuerzo, ¿va? —dije.
—Te quiero, nena.
—Te quiero, hermanito.
Me di la vuelta y recordé que no había visto mi teléfono en casi dos horas, era raro dado que mi vida amorosa dependía de ese aparato. Lo saqué de mi bolsillo trasero y lo miré, maldición, seis mensajes, todos de Oliver, mi cyber-novio. Abrí la conversación y leí los mensajes:
Hola, Sea (7:23)
Sea?? (7:40)
Season (8:09)
Cómo va la escuela? (8:38)
Cuando te acuerdes de que tienes novio, me contestas (9:09)
Miré la hora en mi celular, 9:12 am, este último lo acababa de mandar, decidí responderle antes de que comenzará a maldecir y a insultar.
Hola, Oli. Lo siento, apenas tuve oportunidad de ver el celular.
Su respuesta llego enseguida: Vaya.
Fue todo lo que dijo.
Ya dije que lo siento, Oliver, por favor, no empecemos con lo mismo.
Él: Te extrañé, nena.
¿Por qué seguía con él?
Yo: Oliver, te he dicho muchas veces que no me gusta que me digas así, entiéndelo.
Él: No, no puedo entender porque solo tu hermano te puede decir de esa manera, es bastante raro, la verdad.
Iba tan distraída y enojada escribiendo en mi teléfono que no pude ver la muralla con la que me estrellé, recuerdo estar cayendo en mi trasero, dejando caer mi celular, mis libros y mi mochila. Maldije en español, maldije en inglés y maldije en alemán (es todo lo que sabía en alemán), odiaba caerme, me sentía tan estúpida cada vez que me pasaba, la poca seguridad que quedaba en mí se escabullía cuando me caía o pasaba algo embarazoso, traté de levantarme y fallé casualmente, gateé apoyando mis manos en el suelo para poder tomar mis cosas, tomé mi celular antes de levantarme, una vez parada me incliné para recoger lo demás. ¿Contra qué me estrelle? Yo seguía diciendo groserías en español hasta que escuché una voz que erizó mi piel.
—¿Estás maldiciendo en español? —preguntó la voz con un inglés delicioso. ¿ Inglés delicioso? ¿Ahora el inglés tenía sabor?
Levanté mi mirada y me encontré con unos grandes ojos azules con pestañas negras y largas, pómulos definidos, una pequeña peca estaba en el lado izquierdo de la cara que estaba viendo, miré más arriba y un cabello oscuro me abducía. Me erguí y la persona delante de mí lo hizo también, sin poder apartar mi mirada, vi a un joven, casi hombre, que vestía de una manera curiosa, su camisa blanca decía, “Sigo dormido” y se apretaba alrededor de sus grandes brazos, los cuales estaban llenos de tatuajes que no pude distinguir, antes de poder llegar más lejos, preguntó de nuevo:
—¿Estabas maldiciendo en español?
No había recordado ponerme roja en toda mi vida, me imaginaba siendo un tomate.
—Hmmm, sí, estaba maldiciendo en español —contesté en inglés, a pesar de ser mexicana, mi inglés era excelente, mi padre nos obligaba a hablar en inglés para que “le recordáramos a casa”.
Sonrió tan grandemente que dos hoyuelos aparecieron a cada lado de su boca. —Es lo más sexy que he escuchado en mi vida.
¿Acababa de decir eso? Me reí, como, en realidad me reí, mi sarcasmo era imposible. —No acabas de decir eso —contesté es voz baja—, es tan cliché.
—Lo dije, y es la verdad. Nueva, ¿verdad? —respondió.
Me escuchó.
Antes de poder responder sentí una mano en la espalda, volteé y vi a Sealy, en realidad, vi su pecho. —Nena, ¿estás bien? —preguntó, casi divertido—. Te vi en el suelo.
La muralla se nos quedó viendo—. Fue mi culpa, me distraje en mi celular —dijo.
Sealy lo ignoró y me preguntó de nuevo—: ¿Estás bien?
—Sí, Sea, me distraje también, ya sabes, en el teléfono. —Me giré para encarar a la muralla—. Lo siento, —dije con una pequeña sonrisa—. Y… ahmm, adiós.
—Vamos, nena.
Volteé y vi a la muralla viéndome, la sonrisa de su rostro se había borrado y sus ojos azules ahora parecían casi negros.
Sealy me ayudó a encontrar el salón de historia, al cual iba 10 minutos tarde, de nuevo. El maestro Aiden, no dijo nada al verme entrar, no hizo que me presentara o que hablará enfrente de la clase, lo amé. Sentada en una silla al final del salón, metí mis cosas. Traté de olvidar el accidente con la muralla de la que no sabía su nombre, fracasando miserablemente.
_________

Ansiaba terminar el primer día de escuela. La clase de Historia me había aburrido hasta el sueño, me salté el almuerzo para ir a dormir al Maserati de Sealy, no que fuera muy cómodo, pero estaba muy cansada. No recordaba a qué hora me había ido a dormir, claro que era una hora más temprano en México, Oliver estaba de nuevo con esto de que le iba a serle infiel.
Había sido mi “novio” desde que yo tenía 14 años y era una gordita simpática, lo conocí  a los 15 años engañando a mis padres, diciéndoles que iba a una excursión con la escuela, el único que sabía la verdad era Sealy, a pesar de que vivíamos al otro lado del país, el dinero nunca había sido un problema para mí, así que tomé un avión y fui a verlo. Oliver me hizo esperar alrededor de dos horas en el aeropuerto de Sinaloa, México. Recuerdo haberlo visto y acercarme a él, diciéndole que era Season, la expresión en su cara fue… hiriente, supongo que no esperaba ver a una gordita diciéndole que era su novia desde hace un año. Pasamos un rato juntos y alegó que tenía cosas que hacer. Claro que esas “cosas que hacer” era alejarse de mí. Regresé a casa deprimida y sintiéndome como una mierda, a esa edad decidí bajar de peso y transformarme.
Un año después tenía 35 kilos menos y a Oliver rogándome por mí perdón. Por alguna razón lo perdoné, a lo mejor fue mi poco ego y la poca confianza que tenía en mi misma. Por supuesto que Sealy sabía todo esto, y esa era la razón por la que lo odiaba tanto, no se enteró que me dejó sola por todo el fin de semana en esa ciudad que no conocía y que tuve que quedarme en el hotel porque no podía regresar antes a casa o nuestros padres se enterarían de la verdad. Bueno, eventualmente se enteraron. Cuando ligó con mi mejor amiga y después de unos besos ella lo soltó todo.
Oliver y yo no volvimos a vernos desde esa vez en la que yo fui, más por mí bien, claro que ahora sí quería conocer a esta Season delgada y que no le daba pena. Después de perdonarlo, era un “novio” estrella. Entendía su preocupación de que yo le fuera fiel, lo quería, pero había pasado tanto tiempo y jamás lo había visto o nos habíamos besado o intimado, ya tenía en mente terminar la relación con él, solo que no sabía cómo.
Sentí un golpe en la ventana y brinqué. Sealy estaba del otro lado del cristal sosteniendo un jugo de cartón y un sándwich. Caminó y abrió el coche para entrar.
—¿Cómo abriste el coche? —preguntó realmente sorprendido.
—¿Aquella vez que estábamos en la fiesta de Char y tú estabas… ocupado con Sol? —Asintió y sonrió, se acordaba—. No quería estar más allí y tuve que esperar alrededor de una hora en la acera, le conté a papá y me dio una copia de la llave de tu coche, dijo que tenía derecho a invadir tu coche por lo que me habías hecho.
—¿Y por qué yo no tengo una copia del tuyo? —dijo ofendido.
—Sea, nunca me dejas llevarte a ninguna parte, no veo por qué la necesitas. La que se quiere ir primero siempre soy yo. No hagas drama. —Sonreí de la manera en la que él lo hacía cuando daba por concluida una conversación.
—Te traje algo de comer, ¿estabas durmiendo? —Me ofreció el sándwich y yo solo tomé el jugo, era de manzana, claro que él sabía que era mi favorito.
Despegué el popote del cartón, lo abrí y lo clavé en el lugar que indicaba el jugo, bebí un poco y dije—: Trababa de dormir pero esto no es una cama.
—Si no te hubieras quedado hablando con él tan tarde…
Lo paré antes de que comenzará a insultarlo y a decirme el monologo que siempre acompaña a esas palabras. —Bueno, ya no pasará de nuevo, ¿sí? —Rara vez me enojaba con mi hermano, pero no me apetecía escuchar su opinión sobre mi relación—. Me voy a clase, te veo en un rato, adiós.
Salí del coche y entré a la escuela, mi siguiente clase era Inglés, ¡qué bueno!, la literatura había sido mi aliada desde que tenía memoria, mi madre nos obligaba a leer los clásicos con los que ella había crecido, tener un libro en mis manos era esencial.
El salón de Inglés estaba al final del pasillo de donde estaba el salón de la señorita Gonzales. Cuando entré el maestro no estaba allí, caminé y me senté al final, en una esquina. Me entró curiosidad de ver mi teléfono pero no  tenía ganas de hablar con Oliver. Saqué mi libreta y comencé a hacer garabatos en lo que llegaba el profesor.
Mi mente fue a Oliver, quien había estado insoportable ayer, ¿por qué seguía aguantándolo? Supongo que era costumbre, simplemente no podía dejarlo. Lo que tenía con él era familiar, y yo no era una persona muy sociable, mi pasado con sobrepeso había marcado de alguna manera mi confianza, ahora que tenía todo para estar con alguien “real”, no podía hacerlo. Las palabras a través de una pantalla o a través de mensajes de texto eran más fácil de escribir que de decirlas frente a frente.
Levanté mi cabeza justo a tiempo para ver entrar a la muralla con la que me había chocado más temprano, no me había dado cuenta de lo guapo que era hasta que escuché a unas chicas suspirando detrás de mí; se veían fascinadas solo por el hecho de que estuviera en su clase, ¡por Dios! Era solo un chico. Va, un chico muy, muy guapo, pero hasta ahí, a lo mejor era de esos chicos guapos que se creían la última Coca-Cola de dieta en un día caluroso y no le hablaba a nadie que no estuviera en su grupo de amigos. Apuesto a que incluso era alguien importante en el equipo de futbol, ¡el futbol!, no le pregunté a Sealy como le había ido cuando fue a hablar con el entrenador.
La muralla se sentó dos filas y cinco asientos delante de mí, si me vio no lo demostró. Deje de verlo al tiempo que un chico guapísimo con el cabello castaño y ojos grises, con unos labios gruesos, jeans y una playera negra se sentaba a lado mío. Supe que era gay por la forma en la que caminaba y como se apartaba el cabello de la frente.
—Eres Season, ¿verdad? —preguntó con una enorme sonrisa en su cara.
—Sí, ¿cómo lo sabes? —dije confundida.
—Estás en mi clase de español, por cierto, tu hermano es hermoso.  —Me reí de su comentario, Sealy amaba que la gente le dijera hermoso.
—Mmmm, ¿gracias? —contesté divertida.
—De nada. Soy Ash, es un placer conocerte y sí, soy gay, ¿hay alguna posibilidad de que tu hermano quiera conocerme, casarse conmigo y tratar de adoptar a una huérfana proveniente de China? —preguntó con tal seriedad en su rostro que me hizo estallar en otra carcajada.
Tratando de contener la risa contesté: —No creo, Ash, mi hermano es bastante heterosexual. Y aparte, él no cree en el matrimonio.
—Es una lástima, hubiéramos sido muy felices —dijo, abatido.
—Estoy segura —contesté.
—Me gustas, Season, vamos a ser mejores amigos, ¿te parece? Parece que necesitas uno y la verdad, yo también  ando algo necesitado.
—Es muy amable de tu parte sacarme de mi miseria —dije, mi voz estaba llena de sarcasmo.
—Sarcástica, estás llegando a mi corazón. —Sonrió y se volteó para ver al maestro entrar.
Antes de poder contestarle a Ash, una señora de aproximadamente unos cincuenta años entro al aula. Tenía su cabello recogido en un moño muy bien hecho. Su traje era de un naranja pálido, era muy feo en realidad. Sus lentes colgaban en su pecho.  
—Jóvenes, el profesor Jhonson no podrá darles la clase hoy. Les pido por favor se queden aquí en lo que la hora termina. Si sorprendo a uno de ustedes fuera de este salón, los suspendo una semana.
Bueno, ahí va la emoción por la primera clase de Inglés.
Antes de voltearme para poder hablar con mi nuevo mejor amigo, una sombra llego por encima de mi cabeza, tenía la vista hacia abajo así que solo podía ver sus tenis, unos tenis muy bonitos por cierto…
—¿Nena? —dijo la sombra.
El único que podía y me decía así era Sealy y definitivamente ese no era mi hermano. Levanté la cabeza. La muralla tatuada estaba frente a mí. —¿Por qué me dices nena? —pregunté.
—Bueno, no sé tu nombre y hace rato te llamaron así.
—¿Ya se conocen? —Preguntó Ash.
Ambos ignoramos a Ash y miré al chico delante de mí. —Ese no es mi nombre y no puedes decirme así. —No sé por qué sentía esta urgencia de desafiarlo, de hablarle mal.
—Dime tu nombre. —No lo pedía, lo exigía. ¿Qué se creía? Parece que era otro chico, la sonrisa que mostró más temprano hubiera parecido extraña en su enojado rostro.
—¿Perdón?
—Quiero saber tu nombre, dímelo —respondió.
No pude evitarlo, me reí—. ¿Por qué debería?
—Porque lo pedí amablemente —dijo, parecía bastante serio.
—¿Amablemente? Ni siquiera dijiste “por favor” —respondí, estaba comenzando a enfadarme.
Alzó una ceja, una bonita ceja, sonrió y dijo—. Nena, podrías decirme tu nombre, poooorr faaavoooorr —arrastró las palabras, casi burlándose.
Lo fulminé con la mirada—. Primero, no me digas nena, nunca más. Y mi nombre es Season, ¿contento?
—No todavía —dijo y se dio la vuelta.
Con los ojos muy abiertos observé como regresaba a su asiento, casi podía ver la sonrisa burlona en su rostro.





OMG!!!! que les pareció!!!!! yo Muero!!!!
osea...como te atreves a dejarnos asi?
Esa Muralla promete muchas cosa malas!!!!!

HdlL se declara Fans de MURALLA!!!

NECESITAMOS CON URGENCIA MAS!!




44 comentarios:

  1. teresa gonzalez acosta3 de agosto de 2015, 8:41

    Empieza con mucho gancho , ganas de leer mas gracias chicas

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  2. Ohhhh!! Cuando vamos a tener la historia completa!!! Me encantó!!

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  3. wow ! quiero mas!!!!! Gracias por regalarnos el primer capítulo. me gustaron los melli y la muralla.
    Carolina de B

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  4. Caramba!!!! Quede matada!!!! Quiero mas.

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  5. ¿Para cuando esta historia? Me he quedado con ganas de continuar .Supongo que avisaras.Carmen M.G.

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  6. Nooooooo eso no se hace!!! Quiero saber mas y también soy fan de esa Muralla!!! Gracias por el regalo, deseando el siguiente capítulo.

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  7. Esmeralda Carrasco3 de agosto de 2015, 11:24

    Woooooow chica... me dejaste prendida a tu historia. Quiero más, porfa sube los demás capítulos!!! :D

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  8. No puede acabar así el primer capitulo :´(
    Si no se ha notado lo aclaro: me encantó.

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  9. Me encanto..... Me muero por ver si la va a seguir llamando nena jajajaj....

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  10. Woooo MAAAAS somos adictas no nos puedes dejar así, a saber lo que haríamos.....

    Anna Rojo

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  11. Ohhhhh no puede ser quiero massssss definitivamente me declaro fan de la Muralla

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  12. En verdad que apunta maneras!!!! Estoy deseando seguir leyendo, pero antes de nada, voy agradecerte que seas valiente y que compartas con el blog la realización de una historia que llegará a ser un libro! De verdad me atrapó y me gustó mucho!!!! Ese Muralla por dios jajajajajajaja........

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  13. Oye pues este capítulo está muy bien!!! y va ser todo en primera persona con la chica? es que me encanta leer desde el punto de vista del chico y este "muralla" promete.

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  14. Uffffff....quiero chocarme con esa pared!!!! Muy lindo capítulo y clara,ente me apunto a seguir la historia! Gracias por compartirla y deseo que tengas mucho éxito! Bss

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  15. wowww ya quede enganchada de la historia, necesito más

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  16. Nooooo, no nos pueden dejar asi, eso fue una gota en el desierto. Quiero massss. Cuando tenemos mas de muralla????

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  17. Eso fue algo muy pero muy corto quiero mas ya y aparte menciona a Sinaloa mi hermoso estado:) no hagas que esperemos demasiado a terminar ese libro yaaaa. Suerte

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  18. Empieza muy bien,con ganas de leerlo,Graciassss

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  19. Cautivada y enganchada....que manera de escribir S.Lane
    COMO NO TE DIÓ POR HACERLO ANTES....?
    Es buenisimo y esa muralla por dios, Ash no hará reir seguro y que sean gemelos me encanta.

    Bueno que te lanzaste a la piscina por fin, ahora ya tienes seguidor@s que NECESITAN MÁS.
    YO QUIERO MAS !!!

    FELICIDADES HdlL...LAS QUIERO !!!!

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  20. Wow es muy bueno y yo también quiero más. Mi enhorabuena. Pero quiero mucho más gracias por compartirlo. Besos.

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  21. ohhhhh Diosss..!!! presiento que <> va encabezar mi lista de esposos literarios!! ¿Los capítulos los publicaran en el blog?

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  22. ohhhhh Diosss..!!! presiento que <> va encabezar mi lista de esposos literarios!! ¿Los capítulos los publicaran en el blog?

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  23. OMG no podía parar de leer, como me hacen esto, quiero mas, quiero mas, te engancha a la primera.............. Gracias por compartirlo

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  24. y me sabe a poco¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

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  25. Me gusto, pero quede picada, muy cortico , acabo cuando me estaba emocionando

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  26. Grandioso Capitulo, que bueno que te animaste a escribir. Felicidades por ello. Saludos

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  27. Esta super, nos toca seguir la historia y apoyar a la autora...... muchos cariños

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  28. que buen regalo de aniversario!!! gracias S.Lane!!

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  29. Me quede con ganas de massssss, esta muy bien

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  30. Y ahora me quede con ganas de mas, poooor faavvoooor.
    Silvia Soriano.

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  31. Enganchada!!! Me declaro fan de la Muralla!!!!!@

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  32. pero cuando podremos seguri con más? No puedes dejarnos así!!!!!!!!!!!!

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  33. Me encanto...quiero mas!!

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  34. Ohhhhh.....queremos mas de esa muralla!!!

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  35. Ohhhhh.....queremos mas de esa muralla!!!

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  36. Es en serioooo? nos va a dejar así sin nada mas? para cuando el próximo capitulo?. Ya quede con crisis de ansiedad!
    Xiomi Col

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  37. Wooww!, se me termino muy rápido!!! Quiero mas! Nati E

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  38. Enhorabuena a la autora,un capitulo muy interesante,y es verdad yo tambien me quede enchangada y quiero massss porfis,para cuando el siguente??

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  39. Felicidades atrasadas por el aniversario!!!!! Sois las mejores

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  40. Muy bueno me quedé con las ganas de conocer mejor a muralla :)

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  41. Hola, el inicio de este libro esta increible, alguien sabe para cuando los otros capitulos.

    Gracias..........

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