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21 noviembre 2013

Escena extra #2: Tangled — Emma Chase

Hola, hola guapuritas.

Sé que me tardé un poquito en publicar otra escena de Tangled, pero han sido unos días muuuy ocupados, y por ocupados me refiero a que he dormido mucho y leído poco. Jajajaja. 

Ya, ya, ya, no las agobio diciendoles de cosas, les dejo la escena. 



-La Luna de Miel ha terminado.


Endorfinas: sustancias químicas en el cerebro que inculcan sentimientos de bienestar y euforia. Ellos son la razón por la que seguimos regresando al gimnasio por esos ejercicios que castigan nuestro cuerpo. Ellas son la razón por la que incluso el hombre más tenso de la Tierra puede quedarse dormido después de un buen polvo. Ellas también son responsables por el pequeño fenómeno comúnmente conocido como El Periodo de la Luna de Miel.



Sabes de lo que estoy hablando. Es el comienzo de la relación, cuando todo es dulzura y luz. Todos están en su mejor comportamiento.


Los hombres no se pedorrean; las mujeres no comen.


O, si no pueden evitarlo, incluso los peores hábitos parecen la cosa más adorable desde Punky maldita Brewster. Su pequeño lindo ronquido, la encantadora manera en la que se muerde las uñas.


Los humanos no son los únicos que atraviesan El Periodo de la Luna de Miel. Es una experiencia entre especies. De hecho, sin ella, los tiburones dejarían de existir. Vean, los tiburones son depredadores naturales. Ellos se comerían todo, incluyendo a sus propios hijos.


Sin embargo, después de dar a luz, el cerebro de la madre tiburón está inundado con endorfinas, poniéndola en un estado de coma en éxtasis. Esto le da al bebé tiburón cerca de 10 minutos para escapar nadando.


¿Porque si está alrededor cuando Mami despierte? Será el almuerzo.


Lo que nos lleva a la otra característica de El Periodo de la Luna de Miel:

Eventualmente, termina.




***


—Oye, ¿Kate?


Es sábado en la tarde. Matthew y Steven están en la casa. Estamos en la sala, viendo el juego.

—¡Kate!
Y necesitamos cerveza.


Claro, ella está trabajando en la oficina, pero los Yankess están jugando. Y soy un chico nacido y criado en New York. Lo que significa que solo hay dos equipos: los Yankees y quien sea que esté jugando con los Medias Rojas de Boston.


—¡KAAATE!


Ella aparece en la entrada del cuarto, brazos doblados, cadera ladeada. Está usando un vestido veraniego corto, con un sexy patrón floral y botones en el frente para removerlo fácilmente. Adoro al creador de los vestidos veraniegos.


Su voz es molesta. —¿Qué pasa, Drew?


Le lanzo una sonrisa. —Oye, nena, ¿podrías agarrar algunas cervezas del refrigerador?


Los animales son no—verbales. Una chica perra no puede decirle a un chico perro: “Jódeme ahora, quiero tener a tus cachorritos”. Así que en lugar de eso, pasea su trasero enfrente de él. Ahora, ¿si el chico perro entiende mal la señal? ¿Si salta a su trasero antes de que ella lo pasee enfrente de él?


Puede que tal vez le muerda sus bolas.


Las mujeres son muy parecidas a las hembras caninas —o perras, si quieres la correcta terminología— y Dios ayude al hombre que no entienda las señales que dan.


Llegaremos a eso después.


Como ahora, cuando Kate alza una ceja hacia a mí, sé que está buscando una explicación. Señalo la televisión. —Jeter está punto de romper el mejor record de bateo de todos los tiempos.


Ella suspira. Pacificada. —Está bien. —Luego se encamina hacia la cocina.


Unos minutos después, regresa con sus brazos llenos de botellas de cervezas. Le entrega una a Matthew. —Gracias, Kate.


Y una a Steven. —Gracias.


Y una a mí. Bebe un sorbo. Y hago una mueca. —Ah, esto parece pipí tibio. —Le devuelvo la cerveza.


—Solo las saqué del refrigerador.


Con mis ojos aún en la pantalla, muevo mi muñeca, mandándola de nuevo a la cocina. —Tienes que tomarlas de la parte de atrás del refrigerador. Ahí es donde están las más frías… Ve, apura—A-rod! Saca tu cabeza de tu trasero y concéntrate en el juego.


Y deberíamos pausar por un momento.


¿Recuerdan esos perros de los que estaba hablando? ¿Las señales? Mientras estaba viendo la TV, me perdí algunas. Mira:


Steven está sonriendo, casi carcajeándose. Después de todos los castigos que ha recibido de mi hermana a través de los años, ha desarrollado una sádica satisfacción cuando les sucede a otros.


Luego esta Matthew, solo Dios sabe qué clase de enfermas y depravadas sanciones Delores ha infligido en ese pobre bastardo, porque él solo parece asustado.


Kate, por otro lado, mira mi mano como si fuera una cucaracha. Una que quiere aplastar. Y luego tiene una idea —una maravillosa y horrible idea. Si miras con mucha atención, puedes ver la bombilla encenderse encima de su cabeza. Sonríe y sale del cuarto.


Me perdí de todo esto la primera vez.


Unos minutos más tarde, Kate regresa cargando un cubo para el hielo lleno con cerveza. Nop, no las botellas de cervezas. Solo cerveza. Se para alado del sofá, y yo —aun viendo el juego— alargo mi mano para tomar la bebida. Y ella procede a tomar su cubo y lo tira todo encima de mi maldita cabeza.


¡SPLASH!


Brinco, goteando y ahogándome. —¡Jesucristo!


Ella me pregunta dulcemente—: ¿Eso está lo suficiente frio para ti, cariño?


Limpio mi cara con mi mano y la miro echando fuego por los ojos. —¡¿Estás loca?!


Ella me mira, también echando fuego por los ojos. —No, y tampoco soy una mesera. Aunque esperaría que les mostraras un poco más de respeto.


Matthew se pone de pie. —Voy a ir al Bar McCarthy y ver el partido allí.


Steven agarra su chaqueta. —Iré contigo.


Exprimo mi camisa. —Chicos, hagan que el taxi espere. Enseguida bajo.


Matthew se ríe. Y palmea mi espalda. —Claro que irás, amigo. Adiós, Kate.


—Hasta luego, Kate.


Ella no les contesta. Esta demasiado ocupada tratando de matarme con sus ojos.


Y con eso, Matthew y Steven se escapan.


Mientras Kate y yo nos miramos ceñudos el uno al otro.


Ding-ding.


Sip. Esa es la campana. El primer round comenzó.




***



Comienzo calmado. Cuando el combate es verbal con un adversario, es mejor mantenerse calmado. Escoge tus palabras cuidadosamente. Se inteligente.


Y letal.


—¿De qué se trata esto?


Aparentemente, Kate no comparte mi filosofía.


—¡Tu dime, Drew! Dime por qué demonios Matthew y Steven pueden decir por favor y gracias y todo lo que obtengo de ti es un… —Mueve su muñeca con desdén, imitando mi acción anterior.


Una vez más, me mantengo sereno. Aún goteo, pero estoy sereno.


—¿Así que me estás diciendo que desperdiciaste buena cerveza y arruinaste mi tarde del sábado porque olvidé mis modales?


—¿Por qué no pudiste solo decirlo?


—¿Por qué tu no pudiste decir “Oye, Drew, estaría bien que dijeras gracias”? ¿Era necesario ser una maldita reina del drama?


Dobla sus brazos y se mofa. —No soy una reina del drama.



Alzo mis dedos. —Dos palabras, Kate, “traje Channel”. Te acuerdas, ¿verdad? ¿El que te compré en Saks, después de nuestro folla-fest?


Sus ojos se estrechan. —¿Qué tiene que ver?


Mis cejas se alzan. —¿Qué tiene que ver? Lo incendiaste.


Sip. Ella y Delores le hicieron de vagabundos e incineraron la maldita cosa en el basurero afuera del viejo departamento de Kate.


Ella se encoge de hombre. —¿Y? No significabas nada para mí, y quería asegurarme que todo lo que me diste fuera nada también.


Y eso, chicos y chicas, se llama “probar mi punto”. Sonrió. —Realmente no necesito decir nada más.


Ella rueda sus ojos. —Como sea. No tiré cerveza sobre ti solo porque no dijiste “gracias”. No soy una histérica persistente perra psicótica.


Claro. Y si camina como un pato y habla como un pato… es un caballo.


Ella continúa. —Hay un montón de cosas que me han estado molestando últimamente.


—¿Cómo qué?


Estoy realmente curioso. Hasta donde sé, Kate y yo tenemos una perfecta relación. Y yo, por supuesto, soy el novio perfecto.


—Como que nunca me ayudas a limpiar la cocina. ¡Cada vez que cocinamos, desapareces mientras estoy atorada lavando y secando y desechando!


Mi voz se vuelve un poco fuerte. Defensiva. —Tú eres la que más cocina.
¡Supongo que quieres tener la cocina organizada! No quiero arruinar tu sistema.


Y esto es en parte cierto. Pero si estoy siendo totalmente honesto. Nunca he visto a mi viejo lavar un plato en su vida. Ni siquiera una maldita cuchara. Y Steven, ¿la única vez que trató de ayudar a La Perra a lavar la ropa? Ella se encabronó y gruñó por una semana de como el arruinó sus suaves tejidos delicados, cualquier maldita cosa que sea eso.


—Y nunca te habías quejado de eso antes. Si querías que te ayudara, ¿por qué no solo lo pediste?


Su voz llega a altos decibeles. —¿Por qué debería de preguntarte? Eres un hombre adulto. ¡Solo deberías saberlo!


Y ahí está, niños. La Famosa Jodida Mentalidad Femenina.


Es un abreviado de: “¿No puedes leer mentes? Estás jodido.


¿Y en cuanto a la compostura de la que estaba orgulloso? Sí, fue a dar un paseo. —Bueno, no lo sabía. ¡Por Dios, no me des suficiente cuerda para ahorcarme y después cortes mis bolas cuando lo hago! Solo debiste decirme.


Kate empuja mi hombro, y mi camisa hace un sonido como si estuviera aplastando algo húmedo.


—Bien. ¿Quieres saber? Te lo diré.


A pesar de que lo acabo de decir, no, no quiero saber. A ningún hombre le gusta ser criticado. A nadie le gusta que le digan que jodió algo. Así que, como muchos hombres que son atacados, me voy a la ofensiva.


—Tampoco es exactamente una alegría vivir contigo.


Eso detiene la diatriba de Kate en su camino. Sus cejas se levantan ligeramente. —¿Qué se supone que significa eso?
¿La verdad? No tengo idea. Tengo dos reacciones a cualquier cosa que Kate haga: me hace sonreír o me la pone dura. Sonrió, está dura, sonrió, está dura, sonrió… está dura. Usualmente ambas suceden al mismo tiempo. ¿Conoces esa canción, Every Thing She Does Is Magic? Es bastante parecido a eso. Nada de lo que ella hace me desanima. Pero no voy a dejarle saber eso. Este es nuestra primera discusión.


Ganar es crucial. Tengo que sentar un precedente.


Entonces, así de genio a como soy, escupo la primera cosa que me viene a la cabeza. —Masticas tus plumas.


—¿Qué?


Demasiado tarde ahora, mejor sigo con esto. —Cuando estamos trabajando en la oficina. Masticas tus plumas. Me distraes. Suena como si una alocada marmota tratara de escaparse y estuviese comiéndose la pared. Chck, chck, chck, chck.


Ella lo piensa por un momento. Y se encoge de hombros. —Bien. Ya no masticaré mi pluma. Pero no estamos hablando sobre mí en este momento. Estamos hablando sobre ti… y… y… de cómo eres irrespetuoso conmigo.


Espera. Retrocede. Soy una persona extremadamente respetuosa. Siempre. Incluso con mis házmelo-una-vez-y-nunca-me-hables-de-nuevo chicas fui un maldito caballero.


—¿De qué estás hablando? ¿Cómo he sido irrespetuoso contigo?


Su tono es cortante. Acusador. —Ni una vez has cambiado el papel higiénico del baño.


Ella está bromeando, ¿verdad? En serio. Dime que está jodiendo conmigo.


—¿Y exactamente como el hecho de que no cambio el papel higiénico del baño es irrespetuoso?


Su cara se pone blanca. Como si estuviera sorprendida de que no entendiera la locura que está diciendo.


—Bueno, ¿Quién crees que va a cambiarlo?


—Uhhh… ¿Yo no?


Ella extiende sus brazos, como si acabara de decir las palabras mágicas.


—Exacto.


Pellizco mi nariz. Tal vez si impido el flujo de sangre a mi cerebro me desmaye.


Ella continúa. —Tú ni siquiera piensas en eso. Solo asumes “Oh, Kate lo hará. No tiene nada mejor que hacer…”


Subo mi mano, cortándola. —No, no, yo no pienso eso. Si necesito papel higiénico y está ahí, lo uso. Si no, improviso.


Su cara se arruga. —Bueno, eso es asqueroso.


Así que así es como se siente estar atrapado en arenas movedizas. Pateas y luchas, pero solo te hundes más.


—¿Sabes qué? Bien, de acuerdo. Tienes razón. Cambiaré el papel higiénico a partir de ahora. Problema resuelto.


Pero aparentemente, no está resuelto.


Ella dobla sus brazos. —No quiero tener la razón, Drew. No quiero que cambies el papel higiénico del baño solo porque te estoy gritando. Quiero que quieras cambiar el papel higiénico.


De acuerdo, ahora comienzo a reírme. Simplemente no puedo evitarlo.


—¿Por qué chingados alguien querría cambiar el papel higiénico del baño?


Ella luce ofendida. Bastante ofendida. —Por mí. ¡Por mí, Drew! Sabes, me gusta hacer cosas por ti porque te amo. Pero solo si lo aprecias. Cuando se convierte en algo… que esperas que haga, me siento degradada. Y hace que ya no quiera hacer cosas por ti.


Sus labios se están moviendo. Sé que está tratando de decirme algo.


¿Qué es? No tengo idea.


—Ni siquiera sé lo que eso significa.


Ella me señala con su dedo. Y lo mueve de arriba abajo. —Sí, si sabes lo que significa. Solo estas tratando de no ver mi punto a propósito para volverme loca.


No, de verdad no. ¿Porque a juzga por esta conversación? Ella ya está loca.


Y luego se me ocurre algo. —¿Estas en tus días?


Su boca se abre. Y quizá quieras retroceder un poco, porque creo que su cabeza tal vez explote.


Agarra el objeto que está más cerca de ella —una foto de nosotros vacacionando hace dos meses— y me la lanza a la cabeza. Como si fuera un frisbee. Por suerte, tiene mala puntería. ¿El estante detrás de mí? No tuvo suerte.


Destruido.


—¿Por qué es que cada vez que una mujer se enoja con razón, el hombre siempre culpa al PMS?


Por favor. He estado en el extremo receptor de la psicosis inducida por los síntomas premenstruales de Alexandra a menudo como para reconocer las señales.


—Oh, no lo sé… ¿podría ser porque usualmente esa es la razón?


Ahí es cuando Kate comienza a golpearme.


Con ambos puños.


Como un niño de preescolar yendo a la lona por sus crayones favoritos.


—¡Eres… tan… idiota!


En algún momento entre el segundo y el quinto golpe, mi pene se asoma de donde ha estado escondida desde el baño de cerveza para reevaluar la situación. Para ver si de alguna manera puede voltear estas lamentable situación en algo… un poco más de su agrado.


Él piensa que hay una manera. Así que agarro las muñecas de Kate y la empujo contra la pared, sosteniendo sus manos sobre su cabeza.


Restringida, la hace ver tan bien.


Su barbilla está arriba, y sus ojos echando fuego. —¡No me gustas para nada en este momento!


Sonrío. —Me doy cuenta.


Se retuerce y jalonea pero no puede liberarse. Como un hermoso y exótico gato atrapado en una red.


—Eres un pito insensible.


Me inclino, presionando las partes bajas de nuestros cuerpos juntas. —Me ofende que digas eso. Pasa que mi pito es extremadamente sensible. ¿Quieres ver?



Kate se da cuenta de lo que viene a continuación y abre su boca para protestar. Lo cual funciona para mí. Me abalanzo y cubro sus labios con los míos. Trata de apartar su cabeza, pero agarro su barbilla y la sostengo en su lugar. Lo que le permite tener una mano libre y la entierra en mi cabello.


Antes de que jale con todas sus malditas fuerzas. Levanto mi boca de la suya. —Peleonera. Aprecio que quieras hacer las cosas más interesantes, pero realmente no es necesario.


Y luego, estoy en su cuello, mordisqueando y chupando, haciendo mi camino hacia su escote. Kate golpea mi hombro, pero lo hace sin ganas. Lo que significa que estoy ganando.


—Sigo enojada contigo.


—Estoy seguro que sí.


Descanso mi nariz sobre su piel, inhalando profundamente. Luego tomo un pezón —sobre su vestido— en mi boca y lo mamo con fuerza.


Veras, los pechos de Kate son como botones de encendido. No importa que tan cansada o enojada esté, un poco de atención a esos chicos malos cambia las cosas muy rápido.


Su cabeza se estrella contra la pared. Y ella gime, sosteniendo mi cabeza en donde está.


Y se ha prendido.


Agarro su rodilla y la posiciono alrededor de mi cintura, alineándonos, y me oprimo contra ella. Y a pesar de mi ropa empapada, puedo sentir lo caliente que esta.


Encendida.


—Eres un bastardo.


Me rio. —Ya has dicho eso.


La beso de nuevo. Nuestras lenguas enredándose en su propia batalla sensual. Luego, deslizo mi mano entre nosotros, dentro de sus panties. Esta mojada y suave. Como terciopelo húmedo. Cuando empujo dos dedos dentro de ella, su voz cambia. Es entrecortada y con gemidos, no se escucha rastro de enojo y coraje.


—Dios… Drew…


Y luego me está empujando contra ella y besándome con todo lo que tiene. Diciéndome sin palabras lo que he sabido desde hace tiempo: estar cachonda y enojada es una combinación fabulosa.


Bajo mis shorts y arrastro hacia arriba sus piernas para que estén a mi alrededor. Presionándola contra la pared.


Pero justo cuando estoy a punto de deslizarme a mi hogar, Kate pone su palma contra mi frente y la empuja.


—Espera… no… espera…


¿Qué? ¿Esperar? Odio esperar.


—¿Qué?


A pesar de que está jadeando, sus ojos son redondos y oscuros con… preocupación.


—Tenemos que hablar de estas cosas. No podemos cubrir todos nuestros problemas con sexo. Tengo algunos puntos validos aquí, y si esto va a funcionar, tenemos que resolver esto.


Presiono mi frente en la de ella. Pensando. O de cualquier manera, tratando de pensar.


Con mi polla tan cerca de Mecca, es difícil recordar mi propio nombre en este momento.


Y luego todo llega claramente. Miro a Kate a la cara. —Así que, en pocas palabras, ¿quieres que deje de ser un idiota?


Ella estudia mis palabras. Luego asiente.


—Sí. Más o menos.


Yo también asiento. —Entendido. Eso es todo lo que tenías que decir, nena.


Y luego esos labios que tanto amo se rompen en una fóllame-contra-la-pared sonrisa. —Muy bien, entonces. —Raspa mi labio inferior con sus dientes antes de moverse a mi mandíbula y mordisquear mi cuello.


Luego susurra. —Te vas a perder el juego.


Hago trizas su ropa interior y quito de mi camino lo que queda de su vestido. —Que se joda el juego. —Para eso nos dio Dios el DVR, ¿no?


Se ríe con malicia. Y me mira fijamente a los ojos. —Prefiero que me jodas a mí.


¿He mencionado lo mucho que adoro a esta mujer?


Me inclino hacia atrás lo suficiente para arrancar mi empapada camisa sobre mi cabeza. —Dios, te amo.


Kate se ríe de nuevo. En su mejor imitación de Han Solo, me dice—: Lo sé.


***


Muy bien, señoritas, ¿que hemos aprendido de este ejemplo? Mantenlo simple. Se abierta, pero no nos molestes con detalles. Solo nos va a confundir.


Eres un idiota.


Eres un holgazán.


Deja de ser de esa manera.


Todo lo anterior debe funcionar bien.


¿En cuánto a Kate y yo? Tuvimos nuestra primera viviendo-en-pecado pelea. Algo histórico. ¡Arriba nosotros! En general, creo que resultó bastante bien. De hecho, si todas nuestras peleas terminan así. No voy a quejarme para nada.


No. espera. Retiro lo dicho.


¿Si todas nuestras peleas terminan así?


Planeo quejarme como el infierno de todo.



Traducido por HdlL :)
Fanny

05 noviembre 2013

Escena extra: Tangled | Emma Chase

Hola, Hola chicas.

Para las que ya leyeron Tangled de Emma Chase, aquí hay una de las 3 escenas extras. Me he reído como loca. Emma Chase es mi favortia desde ahorita.



Escena extra de Tangled.
La Perra Contrataca. (Kate POV)

Los hombres aman Star Wars. No en la misma manera en la que las mujeres aman Titanic o The Notebook. Lloro cada vez que veo alguna de esas películas. Pero Star Wars es diferente para los hombres. No es solo para entretenerse.

Ellos creen en ellas.

Es su manual, su Biblia. Aparentemente, todos los secretos de la vida son encontrados en las películas de George Lucas. Al menos en las tres primeras. De acuerdo con Drew, las tres últimas “apestan”.

Ahora estamos viendo The Empire Strikes Back. (Capítulo 5 de Star Wars)

Drew y yo hemos estado viviendo juntos por un mes. Pero se siente como si hubiera sido más tiempo. ¿Sabes cuándo le haces algo a tu cabello y destaca? ¿Y después de un día o dos no puedes recordar cómo se veía antes? ¿No puedes imaginar un momento en el que tu cabello no sea esta vibrante y multifacética sombra? Es muy parecido a eso.

Ahí estamos —en el piso, acurrucados debajo de una pila de almohadas y mantas comiendo palomitas— mientras Han Solo está a punto de ser congelado en carbonita. Oh, y Mackenzie está aquí también. Alexandra y Steven nos pidieron que la vigiláramos por la tarde.

—No lo entiendo.

Los ojos de Drew no se alejan del plasma. —¿Qué es lo que no entiendes?

Me siento mientras explico. —El hombre está casi a punto de morir, y la mujer que él ha querido todo este tiempo finalmente le dice que lo ama, ¿y qué dice él? “¿Lo sé?” ¿Qué clase de línea es esa?

Drew parece genuinamente sorprendido. —Uh… ¿la más grande en la historia de la cinematografía?

—¿Por qué no solo le dijo que él la ama también?

Drew se sienta, prestándome toda su atención. Prepárense para ser instruidos en los puntos más finos de la lógica masculina.

—Porque él es maldito Han solo. Es el tipo más genial de la galaxia. No tiene que decir que la ama, mira todo lo que ha hecho por ella. Ella ya debería saberlo.

Típico. Sacudo la cabeza y miro hacia Mackenzie, quien está sentada entre nosotros. —¿Cuándo te enamores? Ve por un tipo como Luke.

Drew está altamente ofendido. —No. De ninguna manera…

—Él es dulce. Valiente pero sensible.

—Luke es una pequeña perra llorona hasta el Return of the Jedi. (Pelicula 6 de Star Wars)

Mackenzie alcanza su calculadora y añade 10 a la cuenta. ¿No te diste cuenta del Tarro de las Malas Palabras descansado en la mesita de café? Sí, está casi lleno. Le digo a Drew que solo le compre un Ferrari. Para el momento en el que ella tenga edad suficiente para conducirlo, van a estar más o menos a mano.

—Si decides que quieres casarte, Mackenzie, algún día, debería ser con alguien como Han.

Mackenzie voltea su cabeza de Drew hacía mí, como si estuviera viendo un partido en Wimbledon.

—Él es egoísta y egocéntrico. Siempre está en su crucero del espacio—

—Ese es el Halcón Milenario para ti —interrumpió Drew.

Ignoré su corrección. —Y es obviamente un jugador. Un mujeriego. ¿Por qué querrías que Mackenzie estuviera con alguien así?

—Corrección: fue un mujeriego. Hasta que conoció a Leia. Ella lo cambió. Y Mackenzie, como Leia, va a ser inteligente, fuerte y poderosa. Se comerá a alguien como Luke en el desayuno. Han, por otro lado, estará a su altura. La mantendrá satisfecha.

Él sonríe —de esa manera que hace que mi estómago se contraiga— y agrega: —Como nosotros.

Sonrío burlonamente. —Pero yo nunca estoy satisfecha, siempre quiero más.

La voz de Drew es baja sugestivamente. —Supongo que tendré que trabajar más, entonces.

Y solo así, estamos en la Tierra de la Lujuria. Acostúmbrate, pasa muy seguido. Nuestras miradas chocas, y nuestras bocas gravitan hacia una hacia la otra. No se preocupen por Mackenzie; no es nada que ella no haya visto antes.
Drew es grande en el PDAs. Porque cuando se trata de afecto, y afecto y todo por el caso, él es impaciente y malcriado. ¿Así que si quiere tocarme, o besarme? Lo hace. Y le importa un carajo quien este alrededor en ese momento.

Puede ser muy caliente, o increíblemente frustrante, depende de las circunstancias.

Antes de que nuestros labios se toquen, el teléfono suena. Y la rubia cabeza de Mackenzie aparece justo entre nosotros.

—¡Yo respondo!

Alexandra dijo que últimamente está en esto de contestar el teléfono.

—¿Evans-Brooks re-dance? (Residence) suena igual.

Tiene una buena manera de contestar, ¿no?

Ella escucha al receptor, luego se voltea hacia Drew. —Tío Drew, es el portero. Dice que tiene un paquete para ti.

—Dile que firme y lo recogeré después.

Ella le dice. Luego escucha de nuevo y dice—: Él dice que es pere-cede-ro.
           
Las cejas de Drew se juntan preguntándose que puede ser. —Bien. Dile que lo mande arriba.

Drew pausa la película. Antes de pararse, agarra mi mano y la besa suavemente. Y sus ojos prometen más.

Este es nuestro primer fin de semana con ropa. Y a pesar de que adoro a Mackenzie, estaría mintiendo si dijera que no estaba esperando algo de actividad entre nosotros más tarde. Sí, mi nombre es Kate, y soy una nueva adicta al sexo.

Pero, vamos, miren al hombre. ¿Pueden culparme?

Drew abre la puerta y un uniformado hombre le entrega una tablilla antes de deslizar una caja de cartón —con hoyos en la parte de arriba— a través de la puerta. Drew firma, mira hacia la caja, y la patea con su pie. —¿Qué hay en—

Antes de que pueda terminar, un coro de sonidos emerge de la caja.

Maullidos.

La mandíbula de Mackenzie cae abierta mientras corre hacia la caja. —¡Suena como gatitos! —Quita la tapa de la caja—. ¡Lo son! Es una caja llena de gatitos.

¿No lo es siempre? Me paró y miro dentro de la caja. Ocho gatitos, para ser exactos.

Drew mira acusadoramente al repartidor. —¿Qué mierda es esto?

—Estos son sus gatitos adoptivos.

—¿Mis qué?

Hombre Gatito mira la tablilla. —Drew Evans, ¿verdad?

Él asiente.

—Usted se apuntó para ser padre de un animal sin casa. Estos están bajo su tutela por las próximas seis semanas.

Drew ya está sacudiendo su cabeza. —Yo no me apunté para esta miera. Odio los gatos, son las mascotas de Satanás.

Hombre Gatito le entrega la plantilla. —Eso no es lo que dice aquí.

En este momento, Mackenzie está arrullando y acariciando la caja de maullidos y pelaje. Y cubro mi boca para evitar reírme.

¿No lo han adivinado todavía?

—Voy a matarla. ¡Lo juro por Dios! Voy a ser hijo único para cuando el día haya terminado.

Ahí es cuando comienzo a reírme. Fuertemente. Mientras le pregunto: —¿Qué esperabas? Tenías un animal de granja siendo entregado en su condo en la mañana de Navidad.

—Eso era un regalo. Esto es solo malvado.

Drew le entrega la plantilla a Hombre Gatito. —Lléveselos. Ha habido un malentendido. No se pueden quedar.

Hombre Gatito se ve decepcionado. —Eso es malo. Sin usted, a estos pequeños amigos les van a practicar la eutanasia cuando termine el día.

Grandes y redondos ojos azules miran a Drew.

—¿Qué significa eufunacia, Tío Drew?

Drew mira su pequeña cara triste alrededor de cinco segundos. Luego baja su cabeza en derrota. —Maldita sea.

Sonrió a Mackenzie. —Significa que los gatitos se quedan, dulzura.

—¡Yipeee! —Ella comienza a sacarlos de la caja uno por uno.

Hombre Gatito se voltea para irse. —Felices fiestas. Dios lo bendiga.

Drew frunce el ceño. —Sí, sí. Feliz jodido Año Nuevo.

Luego patea la puerta para cerrarla.

—Voy a nombrarte Nala, y a ti Simba, y a ti Fluffy, y a ti Muffy… y a ti te voy a llamar Drew Junior. Él luce como Tío Drew, ¿verdad, Tía Kate?

Oh sí, ya soy la Tía Kate. ¿Qué tan increíble es eso?

—Sí, lo hace. Él es muy atractivo y parece inteligente también. ¿No lo crees, Drew?

Él aún tiene mala cara. —Sí, sí. Fantástico. Hey, tengo una idea, ¿por qué no llevamos a Drew Junior y a sus amigos al Rio Hudson y ver si pueden nadar?

Me paseo hacía mi novio. —Tú no quieres hacer eso. —Con Mackenzie concentrada aún con los gatitos, deslizo mi mano debajo de la camisa de Drew y raspo mis uñas sobre sus abdominales.

Eso atrae su atención.

—¿No quiero?

Mantengo mi voz baja. —Nop. Porque rescatar pobres indefensos animales me pone realmente… caliente.

Drew levanta sus cejas. —¿Qué tan caliente?

Lamo mis labios. Él mira.

—Mucho, probablemente necesitaré que me enfríes con… cubos de hielo… o crema batida…

Pone sus manos en mis caderas y me jala hacia adelante. —Mmm. Tal vez… los gatitos tienen sus puntos buenos después de todo.

Sonrió y asiento. Y luego nuestras bocas están unidas. Enredo mis manos alrededor de su cuello, y mis pies dejan el suelo mientras Drew me levanta.

Justo cuando su lengua sale a jugar, Mackenzie nos llama. —¡Tío Drew! Simba fue a hacer pipi sobre la alfombra.

Él suspira. Y presiona su frente contra la mía.

—Voy a mandarle la cuenta a La Perra cuando mande a limpiar la alfombra. No… mejor… las remplazaré. Eso morderá su culo.

No quiero que se concentre en una guerra con su hermana. No cuando hay tantas otras —más divertidas— cosas en las que él podría estar concentrado.

—Olvídalo, Drew. Y después de que Mackenzie se vaya, puedes morder  mi trasero en lugar del de tu hermana.

Se ríe. Y pellizca el lóbulo de mi oreja.

—Tienes razón. Eso será mucho más divertido.



 Si no te has animado a leerlo, ver la reseña AQUÍ

03 noviembre 2013

Reseña | Tangled | Emma Chase | Trilogía Tangled #1


Fecha de publición 2 de Agosto de 2013


Trilogía: Tangled #1
Editorial: Gallety Books
A SIN: BD00JWV11I 

Sinopsis

Drew Evans es un ganador. Guapo y arrogante, hace tratos de negocios multimillonarios y seduce a las más hermosas mujeres de Nueva York con sólo una sonrisa. Tiene amigos leales y una familia indulgente. ¿Entonces por qué ha estado encerrado en su departamento con las persianas cerradas por siete días, miserable y deprimido?

Él te dirá que tiene gripe.

Pero todos sabemos que eso no es realmente cierto.

Katherine Brooks es brillante, hermosa y ambiciosa. Se rehúsa a dejar que nada, ni nadie, estropee su camino al éxito. Cuando Kate es contratada como la nueva socia de la firma de banca de inversiones del padre de Drew, cada aspecto de la vida del galante mujeriego es lanzado en picada. La competencia profesional que ella provoca es desconcertante, la atracción de él hacia ella distrae, su fracaso en atraerla a su cama es desesperante.
Entonces, justo cuando Drew está en la cúspide de tener todo lo que quiere, su abrumadora confianza amenaza con arruinarlo todo. ¿Será capaz de desenmarañar sus sentimientos de lujuria y cariño, frustración y plenitud? ¿Se mostrará a la altura del más importante desafío de su vida?

¿Podrá Drew Evans ganar en el amor?

Tangled no es la novela romántica de tu madre. Es una escandalosa, apasionada e ingeniosa historia de un hombre que sabe mucho de mujeres… sólo que no tanto como él cree que sabe. Conforme cuenta su historia, Drew aprende que la única cosa que nunca quiso en la vida, es la única sin la que no puede vivir.


Reseña

Dejenme aclararles algo. Yo amo las historias contadas desde la perspectiva del chico. YO. LAS. AMO. Son mi Santo Grial, son mi bote de helado en los días de depresión, son la manta con la que me cubro cuando siento frio, son el agua que tomo después de una larga caminata.



 Son perfectas, al menos para mi, me encanta estar en la mente del hombre, saber que piensa, por que lo piensa, en vez de estar en la de la mujer que esta llena de amor y dolor y todo le duele... blah blah.

Me ha encantando la manera en la que Emma Chase, la autora, nos ha contada la historia. Es fresca, divertida, llevadera. Mas de lo que alguna vez pensé sobre este libro. Hace unos meses leí la sinopsis y me dije a mi misma: "mi misma, estoy segura de que este libro es del tipico hombre rico de negocios que se enamora de la típica chica del pueblo y ella lo cambia y se enamoran y son felices por siempre" bueno, mi misma, lo es, sí, lo es, pero lo es de una manera divertida, diferente, sin complicaciones como un oscuro pasado, un secreto sin contar, o algunas inseguridades que superar. No me había dado cuenta de lo aburrida que me tienen esos libros hasta que leí este.  En Tangled, nadie esconde nada, nadie sufre de un pasado espantoso o es atada, azotada o intercambiada en algún club de sado. Así que Emma Chase, esta ovación es para ti, felicidades y gracias por este libro. 



¿Ves ese bulto sin bañar y sin afeitar en el sofá? ¿El hombre con la sucia camiseta gris y pantalones rotos?

Ese soy yo, Drew Evans.

No suelo ser así. Es decir, ese no soy yo en realidad.

En la vida real, estoy arreglado, mi barbilla está afeitada, y mi cabello negro está peinado hacia atrás en los lados de un modo que me han dicho me hace ver peligroso pero profesional. Mis trajes son hechos a medida. Uso zapatos de vestir que cuestan más que tu renta.

Entonces, como decía… lo que ven ahora mismo no es mi verdadero yo. Tengo un refriado.

Influenza
  

En Tangled, Andrew Evans (amé su nombre) o Drew, nos cuenta, a su muy peculiar manera, El ascenso y La caída. La historia de como se enamoró, de como llego a El Lado Oscuro sin darse cuenta y de como hizo todo lo que estuvo en su mano para perder a la mujer de la que estaba enamorado.





—Joder, sí. Se siente bien. Sí, así.

Ven a ese hombre, ¿traje negro, endemoniadamente guapo? Sí, el que está recibiendo una mamada de la atractiva pelirroja en el compartimento del baño Ese soy yo. El verdadero yo. YAR: Yo Antes del Resfriado.


Drew es un ganador, un campeon, el tiburon, un banquero estrella, el MVP en la mejor banca de Inversión de todo New York, que ademas, es de su padre (parte de ella), el mejor en todos los aspectos en los que basa su vida. Suerte con las mujeres, suerte en el trabajo. Hablando sin rodeos, lo tiene TODO. Guapo, con dinero, ¿quien podría decirle que no? Entonces conoce a Kate Brooks, su primer NO. Después de ser rechazado por una muy comprometida chica de cabello largo y ojos cafés, Drew se acuesta con gemelas. Y lo digo porque en realidad es lo que pasa, ella lo rechaza y a los dos segundo él está con unas gemelas de cabello rojizo. Ya sé que piensan, es un perro y lo es, pero vamos, es hombre.

 El lunes en la oficina, Drew se entera de que la chica de los ojos cafés es la nueva socia de la empresa en donde su padre es dueño. ¡Vaya sopresa! Se pone mejor, Drew no ha parado de pensar en ella, excepto por ese rato con el que estuvo con las gemelas, y llega viendose exquista, divina (palabras de Drew). Voy a resumirles esto un poco... Gran empresario, con mucho dinero, gran comisión, claramente Drew lo quiere, él es la estrella de la firma, pero su padre, decide darselo a Kate... ok, parentesis, puede que la desee y sienta algo extraño cada vez que la ve, pero el ego de macho sigue estando presente. Airadamente da batalla para que ese cliente sea suyo... así que su padre decide ponerlos a prueba. Estas fueron las palabras de Drew "es como si un ganador del Oscar tuviese que hacer audición para ser extra en alguna pelicula".

Asi que la guerra comienza, Kate y Drew van a pelear por demostrarle al padre de Drew que merecen al cliente. Después de unas semanas de computadoras descompuestas, archivos perdido y libros no prestados, el padre de Drew decide que ambos pueden manejar al cliente. 

¿Ya saben ustedes lo que dicen de las relaciones Amor guion odio? Esto es exactamente lo que esta pasando entre Kate y Drew. Asi que eventualmente llega el día, o noche en este caso noche, donde se quedan solos y la magia sucede. Unos cuantos besos, unas caricias... pero Kate sigue comprometida con Billy debi-de-haber-usado-un-condón Warren.

Cuando Kate termina con Billy (vaya) Drew tiene el camino libre y claro que va actuar. Justo en el restaurante en donde se encuentran esta Billy y Drew decide sacar a bailar a Kate... para después besarla y pues lo demas se lo pueden imaginar.

Los días que siguen ambos se dejan entregar a la pasión y lujuria que sienten el uno por el otro, compartiendo desayuno, comida, cena, películas. Lo bueno viene ahora.

El lunes sucede asi:
Kate y Drew tomados de la mano entrando a la oficina.
El ex novio de Kate esperándola en la oficina para cantar por su perdon.
Kate accediendo a hablar con él.
Drew volviendose loco.
Kate dicendole a Drew que las cosas entre ella y Billy estaban muy bien.
Drew siendo un completo idiota y alejando a Kate para siempre.

Y esto nos lleva al principio del libro.
Kate regresa con Billy y bueno, Drew se enferma (al menos eso es lo que dice).
Estando encerrado en su casa por una semana, lo que quedaba del apuesto y desinteresado Drew se ha ido, dejando a un Drew enamorado con el corazón roto viviendo en un basurero (su apartamento).

—Finalmente pasó.

—¿Qué pasó?

—Lo que has estado deseando que me pase todos estos años —susurré—. Me enamoré.


A partir de aquí, Drew hará TODO y creanme cuando digo TODO por recuperar a Kate.
No van a parar de reir con lo que Drew ha preparado para recuperar a Kate, se los digo en serio. Lo voy a repetir, este libro es magnifico, esplendido, estratosferico. He amanda cada palabra, oración, frase de este libro. 

No asumas nada. Incluso si crees que lo sabes todo. Incluso si estás segura de que tienes la razón. Confirma. ¿Esa completo “mierda” cliché sobre asumir? Es solo para el dinero. Y si no eres cuidadosa, podría terminar costándote la mejor cosa que alguna vez te va a pasar.

Y otra cosa: no te acostumbres. Corre riesgos. No tengas miedo de ponerlo en la línea. Incluso si eres feliz. Incluso si crees que tu vida es perfecta.

Porque yo una vez tuve una vida. Una vida que amé. Era consistente.

Divertida.

Era confiable. Segura.

Y luego una noche, una hermosa chica morena llegó y arruino todo el reino.
Ahora mi vida es un desastre. En el buen sentido. Una red gigante e impredecible de metidas de pata y reconciliaciones. Frustración y ternura. Molestia y afecto. Amor y lujuria.


En resumen, este libro me ha matado de risa y he derramado unas dos lagrimas. Es romántico sin llegar a chocar, tiene sexo pero sin que te haga odiarlo. Emma Chasse se ha ganado todo mi amor con Tangled, nunca había leído algo parecido, y sé que ustedes estarán de acuerdo, la manera en la que esta escrita el libro es ingeniosa, atrevida, honesta. Tangled definitivamente deberia estar en tus Read de goodreads, en otras palabras, Tangled es el libro que desearías haber leído hace mucho tiempo.
Lean este libro. TIENEN QUE LEER ESTE LIBRO.

Sin equivocarme, sé que es el primer libro de Emma Chase y,¡MALDITA SEA!, lo ha hecho estupendamente, es un debut magnifico, algo inolvidable.

5 muy divertidos y enredados corazones para este libro:



Datos: 
-Es el primer libro de la trilogía Tangled.
-El segundo libro es una precuela de Tangled contada desde el punto de vista de Kate, se publica el 25 de Marzo del 2014.
-Hay dos historias cortas: Tangled 1.1 desde el punto de vista de Drew y Holy Frigging Matrimony 1.5 igual del punto de vista de Drew.
-El 3er libro es la historia de Dee-Dee (Delores) y Steven.


Sobre la autora: 


Durante el día, Emma Chase es una devota esposa y madre de dos hijos que vive en una pequeña ciudad rural en Nueva Jersey. Por la noche, está en una cruzada en su teclado, trabajando por horas para traer a la vida sus coloridos personajes y sus payasadas sin fin. Tiene una relación de amor/odio con la cafeína.

Emma es una ávida lectora. Antes de que nacieran sus hijos, era conocida por consumir libros enteros en un solo día. Escribir siempre ha sido una pasión constante y con la publicación de su primera novela, la capacidad de decir que ahora es un autor no es nada menos que un sueño hecho realidad.



Fanny

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